martes, 17 de febrero de 2026

 


Por: Audry Trinidad

Durar más de 24 horas junto a desconocidos en una pequeña embarcación, enfrentándose a la incertidumbre y al imponente mar, requiere osadía. Sin chalecos salvavidas, y en una embarcación improvisada, miles de dominicanos viajan de forma irregular hacia Puerto Rico.

Los dominicanos se embarcan en esta aventura por varias razones, siendo la principal el deseo de una mejor calidad de vida. De acuerdo a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los dominicanos emigran en busca de oportunidades, mejores condiciones de vida y empleo más favorables. La ausencia de oportunidades se debe a factores políticos y económicos, entre ellos la inestabilidad del mercado laboral.

La OIM apunta que la condición desfavorable de falta de empleos, bajos salarios y limitada posibilidad de ascenso en el lugar donde laboran, son factores determinantes que influyen en la decisión de migrar.

Además, asevera que la búsqueda de una mayor estabilidad financiera y la posibilidad de asegurar un futuro mejor tanto para ellos como para sus familias, se convierten en incentivos poderosos que impulsan a emprender la migración irregular.

“La falta de oportunidades en la República Dominicana podría estar influyendo en la determinación de la población de buscar mejores perspectivas en otros países”, señala el informe “Línea Base Perfil dominicanos en viajes irregulares hacia Puerto Rico y Estados Unidos” de la OIM.

Periodistas del Listín Diario conversaron con comunitarios de Miches, Sabana de la Mar y comunidades aledañas, quienes han viajado por mar de manera irregular o lo han intentado.

Al preguntarles a estas personas por qué tomaron la decisión de aventurarse fuera de la legalidad, las respuestas suelen coincidir: “me fui en busca de una mejor vida”, “me fui para darle una mejor vida a mis hijos”, “me fui porque tenía muchas deudas”, “me fui porque en este país la cosa está mala y no hay oportunidades”.

El dolor por dejarla ir

Daniel Batista, de 37 años, vivió en carne propia la dura realidad de embarcarse en un viaje en yola, pues perdió a su pareja, quien estaba embarazada, luego de que el viaje zozobrara en el trayecto a Puerto Rico.

Daniel reside en Sabana de la Mar y explica que sostenía una relación con María, una joven oriunda de Nagua, quien al salir embarazada empezó a mostrar preocupación por la situación económica que atravesaban.

Como solución a sus problemas, conversaron sobre la idea de irse a Puerto Rico en yola para allá empezar una nueva vida, y trabajar para garantizarle un mejor futuro a la criatura.

Batista dijo a reporteros de este diario que ambos vendieron todo para pagar el viaje, y llevarse algunos dólares. En Puerto Rico los estaría recibiendo un tío de Daniel.

El hombre dice recordar con exactitud el día del viaje. Aseguró que ese 20 de octubre, la duda y el temor le embargaron, pero María estaba totalmente decidida a irse, por lo que siguieron con lo acordado.

“En ese momento ella tenía casi cinco meses de embarazo, yo me sentía nervioso y algo me decía que no me fuera en esa yola, pero ya también habíamos vendido todo aquí”, comenta Daniel sobre el hecho.

Ambos llegaron a la zona pautada en horas de la madrugada. Comenta que era un grupo de 45 personas.

“Cuando están embarcando yo le dije María que nos quedáramos que esa yola estaba muy pequeña para tanta gente, ella me dijo que era loco que me estaba volviendo, que ya estábamos ahí”, expresó Batista, al agregar que continuó insistiéndole a su pareja para que no se fueran.

Subscribe to RSS Feed Follow me on Twitter!