Hoy la provincia tiene frente a sí dos caminos claros:
Seguir apostando por candidatos envejecidos en ideas, arrastrando décadas de la misma política sin resultados reales…
O abrirle paso a un liderazgo profesional, actualizado, firme en sus planteamientos y con un discurso claro que conecta con la generación de hoy y la que viene.
Lo que está ocurriendo con Marino Almonte no es casualidad.
La gente está reconociendo a un joven brillante que no llega a la política a enriquecerse, sino a servir.
Un liderazgo con trayectoria limpia, visión de futuro y capacidad real para impulsar sectores productivos que han sido abandonados durante años.
Valverde no necesita promesas recicladas ni el mismo guion de siempre.
Valverde necesita una nueva forma de hacer política, auténtica y comprometida.
Necesita una energía fresca que despierte a la provincia de décadas de retraso y la coloque en el lugar que merece.
Por eso, cada vez más jóvenes, productores, profesionales, emprendedores y familias coinciden en un mismo mensaje:
“Es tiempo de una mente nueva, de un liderazgo moderno, de un rumbo distinto.”
El crecimiento de Marino Almonte no es coincidencia.
Es el reflejo de una provincia que decidió abrir los ojos.
Que decidió avanzar.
Que decidió despertar.
Marino Almonte representa justamente eso:



