Treinta y cuatro días después murió a manos de Nazario Mercedes, quien el 12 de febrero de 2026 fue condenado a 30 años de prisión por el Tribunal Colegiado del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de San José de Ocoa, hallado culpable de homicidio, violencia de género y agresión sexual.
La sentencia se dictó un día antes de lo que habría sido el cumpleaños número 27 de la joven.
El caso de Darmelin pudo haber sido uno más entre los feminicidios que llegan a los tribunales de República Dominicana. Sin embargo, su condena representa, para su familia, un precedente frente a un hombre que, según el Ministerio Público, durante tres décadas asesinó a al menos cinco mujeres y dejó por muerta a una sexta.
Darmelin
En la comunidad de Arroyo Blanco, municipio de Rancho Arriba, el espacio que antes ocupaba la risa de Darmelin hoy permanece en silencio. Solo lo interrumpe el cacareo de los gallos que cría su familia.
Su madre, hermanas y abuelo viven en un callejón compuesto por tres casas contiguas. Son una familia humilde y unida. Esa cohesión determinó que el caso avanzara hasta obtener sentencia.
La mañana del día de su desaparición, alrededor de las 10:00, Darmelin salió de su casa tras pedir prestada una motocicleta. Dejó a sus hijos pequeños y un arroz en la estufa en la vivienda que compartía con su esposo, en el barrio Palero, comunidad Juan Luis. La comida se quemó. Ella no regresó.
Su madre, Bilexis Margarita Ramírez, junto a una de sus hijas, acudió a la segunda vivienda donde recién se había mudado Nazario Mercedes. Tras romper el candado de la puerta, encontraron allí el cuerpo de Darmelin.
Darlisa de los Santos, la menor de las hermanas, recuerda la llamada de su madre: "Si vieras cómo me dejaron a mi hija". En ese momento pensó que se trataba de golpes. No imaginó que estaba muerta.
Una mujer trabajadora y solidaria
Darmelin era madre de cuatro hijos. Llegó hasta séptimo grado de primaria y tenía planes de retomar los estudios los sábados junto a su hermana Darlisa.
Vendía frituras frente a su casa y, en ocasiones, realizaba trabajo doméstico. Al momento de su muerte había comenzado a trabajar en un comedor. Siempre buscaba contribuir al sustento de su hogar.
Su familia la describe como servicial y solidaria, en especial cuando alguien enfermaba. Le gustaban los niños y acompañó a su hermana durante el nacimiento de uno de sus hijos.
Preparaba su cumpleaños con anticipación. Tras su muerte, una de sus hermanas le dedicó un bizcocho con su fotografía y la imagen de uno de los gallos de pelea que disfrutaba.
Darlisa y Darmelin se llevaban un año. Entre cuatro hermanas, eran las más cercanas. Pasaban gran parte del día juntas. A ella le confesó que mantenía una relación con su vecino Nazario Mercedes y que quería terminarla.



