En el estudio, publicado en la revista Scientific Reports, colaboraron investigadores de las universidades de Queensland (Australia), Helsinki (Finlandia), Granada y Madrid (España).
El arqueólogo de la Universidad de Granada Juan Manuel Jiménez Arenas participa junto al profesor de geodinámica interna de la Universidad Complutense de Madrid Javier Ruiz, informa la institución granadina.
La velocidad de marcha de los animales depende de múltiples factores, entre ellos su tipo de locomoción y su masa corporal, explican los investigadores.
Los animales plantígrados y graviportales, aquellos con patas columnares adaptadas a soportar grandes pesos, son notablemente más lentos que los digitígrados o ungulígrados.
Además, a partir de los 100 kilos de peso, la velocidad máxima disminuye progresivamente conforme aumenta el tamaño corporal. Un ejemplo son los elefantes actuales, los animales terrestres más pesados, que no superan los 25 kilómetros por hora.
La velocidad de marcha de los animales depende de múltiples factores, entre ellos su tipo de locomoción y su masa corporal, explican los investigadores.
Los animales plantígrados y graviportales, aquellos con patas columnares adaptadas a soportar grandes pesos, son notablemente más lentos que los digitígrados o ungulígrados.
Además, a partir de los 100 kilos de peso, la velocidad máxima disminuye progresivamente conforme aumenta el tamaño corporal. Un ejemplo son los elefantes actuales, los animales terrestres más pesados, que no superan los 25 kilómetros por hora.
Aplicando estos modelos, los resultados muestran que el mamut lanudo, con unas seis toneladas de peso, habría sido el proboscídeo extinto más veloz, al alcanzar algo más de 20 kilómetros por hora. En contraste, el enorme Mammut borsoni, que llegó a pesar hasta 16 toneladas, apenas habría superado los 15 km/h.
Los dinosaurios gigantes, aún más lentos
El estudio también analiza la velocidad de los mamuts que habitaron la cuenca de Orce (Granada, sur de España): El Mammuthus meridionalis, especie contemporánea de los primeros humanos de Eurasia occidental, se movería a una velocidad máxima aproximada de 18 km/h, incluso en el caso de ejemplares excepcionales como el conocido 'Titán del Pleistoceno' de Fuente Nueva 3, que pudo alcanzar las 14 toneladas.
Los dinosaurios gigantes resultaron ser todavía más lentos, según los investigadores, que apuntan que el Argentinosaurus hiunculensis, uno de los mayores animales terrestres conocidos, con unas 75 toneladas, no habría excedido los 10 km/h.



