El nuevo Monorriel de Santo Domingo promete transformar la movilidad entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este, con un recorrido de 11 kilómetros de viaducto que se completará en apenas 18 minutos, una fracción del tiempo que actualmente toma recorrer la misma ruta.
Un estudio técnico realizado por la empresa francesa SYSTRA, especialista en movilidad sostenible con presencia en 80 países, reveló que el 54% de los usuarios de transporte público priorizan el tiempo sobre el costo o la modalidad de transporte al tomar decisiones sobre sus traslados.
Proyecto integral y sostenible
Con un costo estimado de 900 millones de dólares y un tiempo de ejecución proyectado de 48 meses, el monorriel busca atender a un millón de usuarios entre ambos municipios. Además, la obra contempla 300 estacionamientos en la estación nodal ubicada en San Vicente de Paul.
El estudio técnico también evaluó el impacto ambiental y social del trazado, planificando estaciones estratégicamente ubicadas, integración con el comercio local, espacios públicos bajo el viaducto, accesibilidad universal y mitigación de riesgos como ruido, vibración y afectación a la biodiversidad urbana.
El informe confirmó que la alta demanda de transporte entre Santo Domingo Este y el Distrito Nacional, la dependencia de la línea 2 del Metro y la congestión vial de autobuses justifican la construcción del monorriel.
Su diseño permite trenes sobre una única vía elevada, con velocidades de 60 a 80 km/h y capacidad para 525 a 750 pasajeros por vagón, moviendo hasta 30 mil pasajeros por hora por sentido. Cada tren contará con seis coches, alcanzando 75 metros de longitud.
Integración urbana y movilidad eficiente
El viaducto en Santo Domingo Este se ubicará en el separador central de la autopista, minimizando el impacto sobre el tráfico existente, con aceras de tres metros y áreas de arbolado. En el Distrito Nacional, el proyecto contempla ciclovías, arborización y estacionamientos, con alturas de viaducto entre 9 y 17 metros.
El sistema también promoverá la interconexión con la red de transporte urbana e interurbana, ofreciendo un modelo de movilidad sostenible y eficiente, que promete reducir los tiempos de traslado, descongestionar las vías y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.



