Santiago,RD,- Sacerdotes, líderes, ambientalistas y comunitarios realizaron este domingo una marcha en Santiago, en rechazo a la exploración y posible explotación minera en la Cordillera Septentrional.
La manifestación inició en el área del Monumento a los Héroes de la Restauración y recorrió varias calles del centro de la ciudad, con la participación de representantes de distintas provincias del Cibao y de San Juan de la Maguana.
Los manifestantes caminaron portando banderas y pancartas con mensajes como “el agua es un tesoro que vale más que el oro”, “Cordillera no se toca” y “Agua sí, oro no”, mientras vociferaban consignas en defensa de los recursos naturales.
Seguimos pidiendo a nuestros representantes directos en el Congreso Nacional”, expresó el sacerdote Ramón Nino Ramos.
La marcha fue encabezada por integrantes del movimiento ambientalista Unidos Somos Más, quienes reiteraron su oposición a cualquier proyecto minero en la zona montañosa.
Los activistas expresaron que la lucha busca llamar la atención de las autoridades para que entreguen un documento oficial que garantice que la Cordillera Septentrional permanecerá libre de explotación minera.
Esta es una concentración de más de 5 mil personas”, indicó Guarionex Reyes, de Mao.
Las cordilleras son las madres de todas las aguas”, manifestó Eva de los Santos, comunitaria.
Indicaron que, hasta que no exista esa garantía, continuarán realizando movilizaciones pacíficas y mantendrán su rechazo a la construcción de la denominada Autopista del Ámbar.
«En ese sentido, hasta que no tengamos ese documento firmado», señaló el sacerdote Juan Luis Díaz Bonilla.
Los religiosos participantes señalaron que la marcha representa un mensaje de la población de Santiago y Puerto Plata al Gobierno central sobre la necesidad de revisar las concesiones mineras otorgadas en el país.
Quién le dio permiso, porque hay un proceso y, dentro de ese proceso…”, expresó el ambientalista Rogelio Cruz.
Asimismo, destacaron la importancia de preservar las fuentes acuíferas y los recursos naturales, asegurando que sin agua no es posible la vida ni el desarrollo de las comunidades.



