martes, 3 de marzo de 2026

 


La escasa señalización en tramos intervenidos, tapones, grumos en el pavimento, falta de barandas, postes del tendido eléctrico que violan el derecho de vía y los cruces ilegales que generan accidentes, son parte de los problemas en la autopista Duarte desde el kilómetro 9 hacia la región del Cibao.

Conducir por los 270 kilómetros del proyecto integral de reconstrucción, ampliación y modernización que ejecuta el Ministerio de Obras Públicas desde 2022 para agilizar y mejorar la fluidez del tráfico en la vía, implica niveles de concentración y cuidado que generan estrés en los conductores.

Donde inicia el problema

La travesía se inicia en el kilómetro 9, donde hace cuatro años se trabaja en la ampliación de ese tramo a 14 carriles, construcción de un peatonal, dos puentes, una marginal y limitación de la terminal de autobuses.

Los trabajos han generado tapones que se extienden hasta dos kilómetros, principalmente a la entrada de la ciudad en las horas pico. Desde el kilómetro 17 hasta el 28, en Pedro Brand, seis semáforos generan también tapones, de mayor extensión hacia la entrada de la ciudad capital.

El primer semáforo está al bajar el elevado de la entrada de Los Alcarrizos, kilómetro 17, el segundo en el 18 próximo a la carretera que conduce al Merca Santo Domingo; el tercero en La Guáyiga, el cuarto frente a Ciudad Satélite, kilómetro 24, y quinto y sexto en los kilómetros 27 y medio y 28 de Pedro Brand.

En el kilómetro 28 las autoridades contemplan construir un elevado, debido al tapón que se origina en ese punto, principalmente con los vehículos que transitan desde la región Norte hacia el Distrito Nacional y a pocos metros sumaron dos nuevos carriles, uno a ambos lados y se construye un muro en la mediana de la vía.

Otro tramo es el peaje en el kilómetro 32, donde se habilitaron 22 carriles, pero que luego se reducen a seis, tres de cada lado, con lo que se crea una especie de embudo.

Retornos seguros

En Villa Altagracia se trabaja en la ampliación de un tramo, donde frecuentemente ocurrían accidentes por el cruce constante de motores. Aquí se construyó un puente para motocicletas y fueron colocadas bandas sonoras en las dos direcciones.

En el kilómetro 44 está en funcionamiento otro retorno operacional, igual ocurre en la comunidad de Básima, en la provincia Monseñor Nouel. En el kilómetro 53 la vía tiene un rodamiento con grupo debido a los bacheos que durante años se han colocado, lo que afecta la estabilidad de los vehículos.

En el trayecto postes del tendido eléctrico fueron colocados en la parte peatonal sin barandas de protección como manda la Ley 684-65, que en su artículo 14 establece el derecho de vía que significa que a ambos lados de vías troncales como la Duarte se deben dejar 15 metros libre de construcciones.

En Piedra Blanca se amplía un tramo de poco más de un kilómetro agregando un carril en ambos lados para conectar con el elevado, que recientemente fue bacheado debido a los hoyos que presentaba.

Próximo al puente sobre el rio Yuna se construyó otro retorno operacional que los conductores utilizan de manera segura y ocurre lo mismo que en los demás, que se r educen los carriles, aunque tienen señalética en la mayoría de los casos.

Falta protección

Un elemento común en el trayecto es la ausencia de barandas en tramos con hondonadas. Algunas han sido impactadas y permanecen desde hace años dobladas sin ser sustituidas por las autoridades.

En algunos de los tramos intervenidos por las autoridades personal de Obras Públicas y de las empresas contratistas se encargan de advertir a los conductores sobre la peligrosidad ondeando banderas.   

Mientras las autoridades avanzan en la transformación de la principal vía del país, quienes la recorren a diario enfrentan una odisea marcada por tapones, reducciones abruptas de carril, desvíos y riesgos latentes. La promesa es una autopista más moderna y segura; la realidad actual, sin embargo, exige prudencia extrema y nervios de acero.





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