
Como fieras agazapadas, al acecho de sus víctimas, están las lesiones.
Lo peor que le puede pasar a un equipo a esta altura del año es arrancar la temporada sin una de sus principales figuras, pues de golpe se alteran los planes que cada manager, cada gerencia, hicieron durante el invierno.
Tantos meses de trabajo, de planificaciones, se vienen abajo en un abrir y cerrar de ojos, ya sea por un tirón muscular, un pelotazo o un mal deslizamiento...