
El fenómeno ha fascinado por mucho tiempo a los economistas.
Pagar más, a pesar de que no estamos obligados a hacerlo, parece ir en contra de nuestro propio interés.
La práctica se ha extendido por todo el mundo. Pero cualquiera que haya viajado sabe que las costumbres que rodean a las propinas (cuándo darla, cuánto, a quién y por qué) difieren de un lugar a otro.
En Estados Unidos, es costumbre darle entre un 15% y 25% a un camarero; en Brasil, 10%, en Sueciaentre5% y 10%.
En Japón es tan poco común que es casi tabú y a veces puede llevar a la confusión sobre quién ha dejado dinero y por qué.
"La investigación muestra que cuanto más extrovertidos son los rasgos de personalidad de las personas en un país, mayor es la cantidad de proveedores de servicios a los que dan propinas y mayor es la cantidad que dan", dice Michael Lynn, profesor de administración en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, que ha estudiado el tema.